La creatividad y la imaginación son más importantes de lo que creemos. Ser capaces de crear en nuestra mente cosas nuevas y diferentes es lo que nos ha permitido como seres humanos realizar avances tecnológicos, generar nuevas formas de expresarnos a través del arte y superar los retos y obstáculos que se nos van presentando.

Ser creativo es escapar de aquello a lo que estamos acostumbrados para explorar nuevas posibilidades. Pero esto no siempre significa tener éxito, tienes que fallar muchas veces para encontrar una solución que funcione. Esta es la razón por la cual podemos llegar a sentirnos intimidados cuando nos enfrentamos con la tarea de crear algo nuevo, el temor al fracaso nos frena.

Ese temor siempre está ahí, hasta las personas más creativas lo experimentan porque es una forma de protección instintiva que tenemos todos los seres humanos. Lo importante es no dejar que ese miedo nos controle y tome las decisiones por nosotros.

 La mentalidad que nos ayuda a superar esa sensación es pensar que nuestra tarea creativa es un juego, donde no existen ganadores ni perdedores, lo que creamos no está bien ni mal. Es muy útil para esto imaginar que el mundo es nuestro laboratorio, donde podemos hacer experimentos una y otra vez hasta que encontremos lo que funciona mejor, sin necesidad de preocuparnos por cuántas veces tengamos que intentarlo.

 Para una mente creativa, lo importante es estar motivada y tener claro que la satisfacción está en el viaje, no necesariamente en el resultado. Desafortunadamente, no es esto lo que nos han enseñado y ya sea como padres o profesores, muchas veces les transmitimos a los niños los límites que a nosotros mismos nos han impuesto.

 Estas son algunas de las cosas que hacemos que limitan la creatividad de los niños y algunas ideas sobre cómo transformarlas de manera positiva:

1. Zombies de la pantalla

No solo estamos hablando de la televisión, cuando nuestros hijos pasan mucho tiempo solo recibiendo información, sin hacer algo que los active, se vuelven pasivos y es más difícil para ellos tener nuevas ideas. Aunque sea muy tentador para nosotros mantenerlos entretenidos frente a la pantalla para poder realizar otras actividades, es importante limitar el tiempo en el que están consumiendo contenidos de manera pasiva. Los expertos en asesoría parental aconsejan una hora máxima frente a los dispositivos y que les expliquemos por qué es importante que hagan más cosas. Otra estrategia es involucrarlos en algunas actividades en casa, haciendo juntos una lista de cosas que pueden hacer en lugar de mirar televisión o jugar en el celular, (por ejemplo leer cómics o dibujar) y permitiéndoles elegir la que más les agrade.

2. ¡A la orden capitán!

Como adultos, no nos gusta que nos den órdenes todo el tiempo sin embargo, parece que creyéramos que a los niños sí y nos la vivimos diciéndoles lo que tienen que hacer a cada instante. Pero si no les damos órdenes, ¿cómo logramos que hagan lo que deben hacer? La clave está en hacer preguntas, de esta manera reforzamos su capacidad de resolver problemas y tomar decisiones. Es tan sencillo como cambiar el “lávate los dientes” por “¿qué debemos hacer después de comer y antes de ir a dormir?” o “haz tu tarea” por “¿cuándo planeas hacer tu tarea?”. Es un reto, pero vale la pena intentarlo.

3. Estrellita en la frente.

Aunque parezca contra intuitivo, las recompensas pueden frenar la exploración creativa y la imaginación. De acuerdo con los investigadores Robert Eisenberger y Linda Shanock, las recompensas deben enfocarse de manera clara en el proceso más que en el resultado para que tengan un efecto positivo en la creatividad. Por ejemplo, si se le ofrece a la niña una recompensa por trabajar creativamente, entonces ella se sentirá más motivada para buscar distintas soluciones al problema que se le plantea. Sin embargo, si se ofrece la recompensa por dar una “solución creativa” es más probable que la niña se sienta presionada por encontrar la respuesta perfecta y que se bloquee su creatividad. Esto no solo funciona con recompensas físicas sino también con las palabras de aliento, en lugar de decirles “eres muy inteligente, sacaste 10, estoy muy orgullosa de ti”, es mejor decir “trabajaste muy bien y debes estar orgullosa de que obtuviste 10”.

4. Sí, ajá

 La creatividad nace de la curiosidad, quizá para nosotros todo a nuestro alrededor no luce tan interesante, pero para los niños es un mundo por descubrir. Si siempre mostramos apatía por las cosas, es lo que los niños aprenderán y la chispa de la curiosidad en ellos podría verse afectada.

5. Esto se hace como yo digo

Pedirles que hagan las cosas de una forma muy específica o que copien acaba con la creatividad de los niños (incluso de nosotros mismos). Estamos acostumbrados a que solo existe una “respuesta correcta”, que los juguetes tengan con instrucciones y realmente dejamos poco espacio para que los niños hagan elecciones por sí mismos. Sin embargo, necesitamos que los niños se sientan libres de proponer alternativas y que sigan su curiosidad. ¿Cómo logramos que lo hagan? Podemos guiarlos, orientarlos, darles ideas, sugerencias, pero finalmente motivarlos a que tengan ellos sus versiones propias, siempre y cuando el resultado sea cercano a lo que se necesita hacer. De esta manera fomentarás que tengan límites de manera provechosa, pero permitiéndoles hacer las cosas con libertad. Cada vez que sea posible, dale a tus hijos la oportunidad de crear cosas sin una muestra o imagen de referencia. También es importante darles su espacio y no estar supervisando cada detalle de lo que hacen.

6. ¿Por qué me habría de asustar un sombrero?

¿Sabes qué es lo que quiso decir tu hijo con su dibujo realmente? Pues no es un sombrero, es una boa que se comió a un elefante. Cada cosa que los niños hacen hay que apreciarla como una obra de arte, permitirles que nos hablen sobre ella y reconocerlos por su creatividad.

Un último consejo es prestar atención. Los puntos anteriores son muy generales, pero cada niño y cada niña son únicos y tienen situaciones particulares que podrían frenar su creatividad. Observa si les hace falta más atención al detalle, más tiempo libre o motivación.

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