En 1968 comenzaron a publicarse en la prensa las investigaciones del psicobiólogo Roger W. Sperry, quien obtuvo el premio Novel por su descubrimiento sobre los hemisferios cerebrales.

Esto sirvió como inspiración para la doctora Betty Edwards quien después de varios años de impartir clase de dibujo, buscaba la clave del talento o la habilidad que aparentemente algunos de sus alumnos tenían y otros no.

Aprender a dibujar es una tarea compleja, ya que esta habilidad tiene más relación con la forma en la que observamos el mundo que con la destreza manual y es más difícil aún enseñarle a alguien más cómo hacerlo. Por esta razón, las personas que saben dibujar parecieran tener una especie de “poder mágico” o un talento innato, sin el cual simplemente no se puede plasmar en papel, de manera realista, lo que se ve.

Sin embargo, un día a la doctora Betty se le ocurrió hacer que sus alumnos dibujaran una imagen volteada de cabeza y descubrió que la copia que realizaron todos tuvo un mayor parecido con la original a comparación de cuando la dibujaban colocada de manera normal.

Cuando analizó este descubrimiento desde la teoría del científico Roger Sperry, se dio cuenta de que al dibujar, procesamos lo que vemos de dos formas distintas. Una es analítica, racional, regida por el lenguaje, mientras que la otra es perceptiva, intuitiva y visual. La primera estaba relacionada con el hemisferio izquierdo y el segundo con el hemisferio derecho del cerebro, de acuerdo con las publicaciones científicas de la época.

Sin embargo, la ciencia fue avanzando y se generó polémica sobre si estas funciones estaban alojadas de manera específica en uno u otro lado, por lo que la doctora Betty optó por nombrarlos “modalidad I” y “modalidad D”, ya que lo importante de este método radica en las formas distintas de procesar la información y no tanto en dónde se localizan en el cerebro.

Aunque la mayoría de las personas nos encontramos en la “modalidad I” la mayor parte del tiempo, con base en esta teoría, la doctora Edwards desarrolló una serie de ejercicios y técnicas mediante los cuales cualquier persona puede aprender a utilizar la “modalidad D”, lo cual le permite no solo mejorar su técnica de dibujo en un tiempo corto, sino que ese cambio de perspectiva nos ayuda a mejorar nuestra capacidad de solución de problemas y a identificar situaciones de las que muchas veces no nos damos cuenta porque nuestro modo verbal las justifica o las ignora, lo cual se puede ver reflejado en distintos ámbitos como en las calificaciones escolares o el desempeño laboral.

Aprender a dibujar es como andar en bicicleta, depende mucho de la práctica y que las personas lo experimentemos directamente. Si te interesa saber más sobre este método y quieres mejorar la calidad de tus dibujos, te invitamos a nuestro curso: