En esta ocasión veremos un tema importante para mantener la fluidez de nuestro cómic.

Debemos entender que las viñetas que componen las páginas del cómic no son independientes unas de otras, debe  haber un flujo que guíe al lector por todo el cómic. No pensar en esto al realizar el cómic podría confundir al lector o darle un mensaje distinto del que queremos transmitir.

Primero… ¿Qué es el flujo de lectura?

Scott McCloud en su libro “Hacer cómics” lo define así: “El flujo es la forma en la que guías a tu audiencia a través de tu trabajo de inicio a fin, tanto entre las viñetas como dentro de ellas.”

Para lograr esto hay que considerar dos cuestiones. 

La primera es la distribución de viñetas sobre la página. Un flujo natural puede ser como se ve en la siguiente imagen, ya que estamos acostumbrados a leer de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo.

La mejor manera para lograr esto es distribuir las viñetas de manera simple.

En el siguiente ejemplo podemos ver que cuando  las viñetas no siguen un flujo determinado, esto podría distraer  al lector y sacarlo de nuestra historia.

La segunda  es que no sólo la distribución de las viñetas sirve para guiar al lector, también lo que hay dentro de ellas cumple esta misma función.

Como lector, uno tiende a seguir las acciones de los personajes. Si la acción  va en el mismo sentido de la siguiente viñeta se produce un mejor flujo de lectura, por el contrario, si la acción va en dirección contraria  de la siguiente viñeta, se retrasa al lector.

Los ojos y la dirección del rostro del personaje suelen ser los principales elementos que nos guían a través de las viñetas.

Guiar al lector fuera de la viñeta no es necesariamente algo negativo, o algo que no deberíamos a hacer, simplemente hay que tener en cuenta de qué manera queremos dirigir su mirada, si de una manera rápida y fluida para dar a entender que la historia ocurre de manera adecuada para nuestros personajes, o de forma lenta para generar tensión o suspenso. En todo caso, hay que tener mucho cuidado al momento de hacerlo y no abusar de este recurso.

Analicemos la siguiente página para entender mejor el flujo.

Rocket Raccoon, Skottie Young 2014 #5

En el primer panel, el dedo del monstruo indica a groot que espere fuera, de la misma manera nos guía a nosotros fuera de la página.

En el segundo, Rocket mira hacia la izquierda, pero la posición de su rostro y su ligera inclinación nos manda sutilmente hacia el tercer panel.

En el tercer panel, después de recorrerlo con la vista por todo lo largo, los ojos del monstruo nos mandan hacia los paneles de la derecha. Automáticamente empezamos a leer el de arriba.

En este cuarto panel, la mirada del otro monstruo nos guía hacia Rocket en el quinto.

Y por último, en el quinto, Rocket nos guía no sólo hacia el 6to panel, sino justo al punto por el cual él está saliendo, lo que al mismo tiempo nos saca a nosotros de la página y nos lleva a la siguiente.

Ahora ya sabes como utilizar el flujo a tu favor a la hora de realizar tus cómics. La próxima vez que leas uno, ponle atención, quizá encuentres nuevas maneras de aprovecharlo. Si conoces otras técnicas para guiar el ojo de los lectores o encuentras una, compártela en los comentarios.

Referencias:

  1. Scott Mccloud. (2012). Hacer Cómics. España: Astiberri.
  2. Skottie Young. (2014). Rocket Racoon #5. Estados Unidos: Marvel Cómics.